El 30 de junio de 1908 una estrella fugaz tocó el suelo de la tierra en Tunguska. La fuerza de la explosión fue tal que derribó árboles a más de dos mil kilómetros de distancia. El seis de Junio del 2002, una estrella fugaz se deshizo sobre las aguas del mediterráneo con una explosión similar a la que destruyó Nagasaki. No muy lejos de Tunguska, junto al río Vitim, otra estrella fugaz tomó tierra en Septiembre del 2002 con consecuencias similares a la explosión de un artefacto termonuclear mucho más modesta: apenas alcanzó los cinco kilotones. Pero sin duda la estrella fugaz más famosa de todas debe de ser la que destruyó a los dinosaurios.
Cuando las estrellas fugaces tocan la tierra traen la muerte, la destrucción y la extinción de ecosistemas completos.
Y sin embargo…
Todos los años celebramos la historia de tres hombres sabios que salieron del desierto buscando la esperanza en estela de una estrella fugaz. Tan brillante, tan hermosa y tan calida como para olvidar todo lo demás. Y tal y como cabía suponer al intentar alcanzar estrellas fugaces la humanidad ha ardido. Con Savanorola y Servet, en Nagasaki, en Dresde y en Dachau. Su belleza nos ha cegado impidiéndonos ver el Gulag o la miseria tras los muros de esos países exóticos que visitamos con esa gente tan cariñosa. El catalogo de las brutalidades que se han cometido en nombre de un bello ideal desborda no solo esta nota sino que ocuparía varias enciclopedias.
Y transcurridos dos mil años seguimos persiguiendo estrellas fugaces y como especie nos parecemos cada vez más a aquel hombre que se tiró desde lo alto de un rascacielos y cuando le preguntaron desde uno de los pisos que como estaba, contestó:
- Por ahora voy bien…
Sobre la sociedad actual
Che llegue aca buscando una imagen, me gusto lo que escribistes. Seguire pasando, un gusto.
Adios.
Comentario por topagt — Octubre 29, 2007 @ 1:16 pm
Yo también llegué aqui buscando una imagen. Me gusta el texto.
Te puedo copiar la foto?
Comentario por Nana — Noviembre 11, 2007 @ 3:58 pm