El siguiente articulo fue encargado por una revista bastante conocida para un número especial dedicado a Chesterton y descartado por problemas de espacio en la maquetacion.
“¡Chesterton es la muchedumbre!”
(Erza Pound)
“Pudiste haber sido ( alguien anónimo) “, le escribió Bernard Shaw a T. E. Lawrence - después del regreso de este último al servicio activo bajo el nombre de Ross se convirtió en noticia de portada en 1.992 – “ pero elegiste disfrazarte de Lawrence y hacer ruido. Y ahora serás Lawrence hasta el fin de tus días. Y puede que Lawrence sea tan molesto para ti como G. B.S lo es para mí o Frankenstein para el hombre que lo creó, pero lo creaste y ahora debes soportarlo lo mejor que puedas.”1
Vivimos en un momento extraño. A pesar de que somos conscientes de la existencia de asesores de imagen y secretarios de prensa nos aferramos a la ilusión de que los personajes de la vida publica son realmente como se nos presentan. Pero que el creador de una máscara esté obligado a cargar con ella no significa que su publico no pueda mirar por debajo de ella, que es lo que me propongo hacer en estas líneas. Levantar en la medida de lo posible una de las esquinas de la mascara que, permítanme mezclar las metáforas, silencia la voz de Gilbert Keith Chesterton.
Al menos una parte de esa máscara se ha desvanecido hoy en día . Durante años Chesterton fue considerado un mero humorista –más adelante comentaré un ejemplo de lo mismo ciertamente rayana en lo bizarro – autor de una obra cuyo principal activo serían sus aforismos principalmente humoristicos.
Pero otra de las esquinas sigue estando vigente: la idea de que su obra es la historia de una decepción, que es un gran autor que no nos dejó una obra maestra. Es una reputación que el propio Chesterton fomentó, negándose a tomarse a sí mismo en serio 2o a que se leyese su obra en su presencia.
El ataque más feroz contra su reputación futura fue lanzado por el propio Chesterton en las páginas de su autobiografía, cuando al hilo de una reflexión sobre sus novelas nos dice que:
“.. no sólo no son tan buenas como las habría escrito un novelista de verdad, sino que ni siquiera son tan buenas como yo podría haberlas escrito si hubiera intentado realmente ser un verdadero novelista. Y entre otras razones más infames para no poder ser un novelista está el hecho de que siempre fui y seguramente siempre seré un periodista“
Existen otros grandes autores dispersos que no nos han dejado una obra canónica, Diderot viene a la mente, pero cuesta pensar en otro caso de un gran autor al que habiéndosele abierto las puertas de las habitaciones más prestigiosas del Parnaso - ensayista, poeta y autor teatral – haya elegido instalarse en el cuartito destinado a gacetilleros y plumillas.
Sin embargo lo hechos están allí. A lo largo de treinta años, Chesterton escribió más de seiscientos artículos para la prensa, incluyendo artículos semanales durante treinta años para el Illustrated London News y durante trece años para el Daily News. Si esto añadimos colaboraciones sueltas en hasta 125 publicaciones y una multitud de libros de encargo - entre 1.909 y 1.915 publica 21 libros, su obra total abarca unos cien títulos – muchos de los cuales se centran en temas de actualidad; es evidente que eligió que esa fuese la tarea de su vida. ” Nunca he buscado la inmortalidad. Lo que más me interesa son las preocupaciones del presente. Prefiero vivir y morir ahora, desde el punto de vista artístico que mantenerme al margen y escribir cosas que permanezcan en el mundo cientos de años después de mi muerte” 3
.
Semejante declaración de principios haría esperar una visión más o menos idílica de la profesión a la que había elegido dedicar lo mejor de sus energías. Nada de eso. ” El periodismo consiste principalmente” nos dice ” en contarle que Lord Jones ha muerto a gente que nunca supo que Lord Jones vivía” Hasta el final de su carrera será tan capaz de lanzar pullas contra la sustancia ( ” la maldición de todo periodismo.. es que nos creemos más inteligentes que nuestro publico“4) como sobre la simple mecánica de sacar un periódico a la calle ” ( la prensa) vista desde fuera parece tan regular como un reloj y tan silenciosa como el alba. Vista desde dentro, los responsables suspiran de alivio cada mañana cuando descubren que ha salido, que ha salido sin que el editorial este impreso o al revés o sin que se felicite al Papa por descubrir el Polo Norte”. Es capaz de distanciarse incluso de las muchas polémicas periodísticas en que participó cuando nos dice que la gran máxima del periodismo es que ” si un editor consigue enfadar lo bastante a su público conseguirá que este le escriba la mitad del periódico gratis”.
En lo formal fue un innovador. Desde un primer momento fue consciente de la necesidad de ser original para ganarse la atención del publico. Su consejo para los jóvenes periodistas era escribir un artículo para la hoja parroquial y otro para la prensa deportiva, y darle a la hoja parroquial el artículo de deportes y viceversa.
Eso fue lo que él mismo hizo. Mucho antes de que el nuevo periodismo naciese en la mente de Tom Wolfe, Chesterton mezclaba realidad y ficción para abordar temas de actualidad hasta el punto de que es quizá su cuento más famoso, para colmo de temática fantástica, ” Como encontré al superhombre” se publico en origen como una columna periodística más. Buena muestra de que nada es ajeno a la pluma de Chesterton. Cosa por otra parte lógica si tenemos en cuenta el volumen ingente de su producción.
Redacta con igual soltura una nota ligera sobre las fruslerias que se encuentra en los bolsillos, como es capaz también de escribir la crónica definitiva sobre el hundimiento del Titanic, siendo el primero en darse cuenta de que ha naufragado algo más que un barco, al igual que es primero en advertir la existencia de la amenaza naciente del nazismo.
Quizás inevitablemente se hace famoso gracias a sus textos más leves y juguetones – bagatelas como ” Un trozo de tiza “- , ganándose la reputación de ser un humorista5. Así que cuando este señor tan orondo y simpático empieza a lanzar advertencias sobre la corrupción del sistema democrático a manos del gran capital o cuando dice que por culpa de la burocracia, la para algunos idílica Inglaterra eduardiana se ha convertido en un reino de lunáticos digno de la imaginación de Lewis Carroll, surge la duda entre parte de su publico, de la seriedad de sus afirmaciones.
Chesterton, que no ha renunciado al humor en ningún momento, esta hablando muy en serio, tal y como explica en “Herejes”. ” Lo contrario de divertido es aburrido y nada más… las cualidades de diversión y seriedad no tiene nada que ver entre sí. … cualquier ministro es aburrido y no es serio“
Cabe preguntarse cuál fue la razón por la que eligió ese camino. En este sentido, en su ” Defensa de lo efímero” 6 nos dice refiriéndose a sus artículos:
” La última acusación… es la peor de todas. Es que si todo va bien este libro pronto se volverá ininteligible. Porque se preocupa sobre todo de atacar actitudes que, por su propia naturaleza, son anecdóticas y no pueden durar.. Al final, no importará si escribimos bien o mal, si luchamos con juncos o flagelos. Pero nos importará y mucho de que lado luchamos. “
¿ Pero qué lado era ese? En palabras del propio Chesterton ” Me veo a mí mismo luchando codo con codo en defensa de la civilización junto a hombres que se llaman a sí mismos agnósticos, anglicanos o metodistas… Esta es la guerra en que los racionalistas defienden los derechos del hombre pero se da el caso curioso de que es también la guerra en la que los católicos defendemos el reino de dios“7
Fue pese a todo la mayor parte del tiempo una lucha solitaria .Como escribe Peter Ackroyd,8” La cordialidad ocultaba una persona con la cabeza muy fría pero precisamente porque no suscribía las opiniones de moda fue considerado un romántico o un reaccionario, los insultos que el mundo lanza contra quienes no aceptan la sabiduría establecida”
En efecto, Chesterton desconfiaba por igual tanto del socialismo – por su componente colectivista - como del conservadurismo. Su soledad intelectual no le arrendó en lo más mínimo y hace que hoy, cuando las polémicas que los motivaron han caído el olvido - ¿ Quien se acuerda ya del escandalo Marconi ? -, muchos de sus artículos sigan estando vigentes. Su ataque a lo que ahora llamamos globalización - pero que entonces se llamaba pura y simplemente colonialismo – podría haber sido firmado por muchos participantes en movimientos alternativos ” El capitalismo no es democracia… es más bien.por su propia naturaleza y tendencias opuesto a la democracia9“
Chesterton está ya muy lejos de las cronicas ligeras con las que saltó a la fama.
Y es que, como nos dice el autor en las pagina de su autobiografía, fue su lado más solemne el que le condujo al periodismo. Deseo resaltar un lado de dihca solemnidad que subyace al conjunto de su obra y que queda más allá de cualquier ideología política para ser simplemente una idea humana. Lo que Borges calificó como su gratitud por la vida y su perpetuo asombro ante el mundo.
En su ” Defensa de la información útil” nos dice hablando de cierto tipo de prensa sensacionalista preocupada de los fenómenos paranormales: 10
” En otras palabras, sugiero sólo que estas historias que se cuentan los unos a los otros en las revistas sobre prodigios corrientes y excentricidades comunes las mismas que, en cualquier caso, se contarían en las tabernas. La propia ciencia no es sino esta sed de información inútil llevaba a su último extremo… pero los hombres han dejado de ver que terodáctilo era tan nuevo y natural como una flor y que una flor es tan monstruosa como terodáctilo… debemos conformarnos con un planeta repleto de milagros”
O más sucintamente en el prólogo:
” Lo más probable es que sigamos en el jardín del Edén. Solo nuestros ojos han cambiado”
Creo que esta era , en ultima instancia , la razón de Chesterton para escribir y es también por la cual podemos seguir leyendo y valorando estos artículos: en ellos escuchamos una voz amiga que a través de los siglos nos habla no para imponernos una opinión ni tan poco simplemente para entretenernos, sino para devolvernos los ojos para ver con ellos un mundo que es y será perpetuamente nuevo.
Para concluir: por su calidad – no hay pagina suya que no encierre una felicidad en palabras de Borges- y por su volumen - ¿ Quien más nos ha dejado 600 ensayos? -, la obra ensayística de Chesterton apenas tiene parangón entre sus contemporáneos. Decía al principio que pretendía cuestionar una de las ideas centrales en torno a Chesterton: la ausencia de una obra maestra canonica dentro de su obra. Se da la paradoja – lo que sin duda habría complacido al propio Chesterton - que esa obra maestra estaba , por así decirlo , ante nosotros todo el rato.
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Pues ya les vale, hacerte escribir un ensayo para luego no sacarlo.
El ensayo está muy bien. Deja con ganas de leer más de Chesterton, y lo confirma como uno de los grandes pensadores de la literatura, y uno de los grandes generadores de citas. Con sus ensayos nunca me he atrevido, me quedé en las novelas del Padre Brown, pero me leeré alguno.
Comentario por Juanma — Octubre 22, 2007 @ 3:14 pm
Si ya les vale.
Un número dedicado a Chesterton con un artículo dedicado a su relación con el cine donde, ups, se les olvida que un tal Igmar Bergman adaptó la obra de Chesterton “El mago”…
Comentario por arturovillarrubia — Octubre 22, 2007 @ 3:18 pm