Hoy no me pienso ahorcar

Octubre 25, 2007

UN ESPEJO INCOMODO: EL PROYECTO GRAN SIMIO

Archivado en: DERECHOS ANIMALES, politica — arturovillarrubia @ 3:31 pm
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El artículo que puede leerse a continuacion fue publicado  en Generación XXI el año 2006. Creo que sigue siendo de actualidad .

 “El orangután no habla para que no le obliguen a trabajar”(Proverbio de Borneo)  

Sin duda habrás oído hablar lector/a de pueblos remotos donde, por motivos de supuesta diversión, se hacen cosas como tirar a una cabra en llamas por un campanario, clavar cientos de lanzas a un toro en honor de una Virgen o arrancar de un mordisco las cabezas de pollos enterrados en el suelo. Conocerás estas anécdotas y sin duda, te habrás sentido agradecido/a de no vivir en un sitio semejante.Tengo malas noticias para ti.Acabas de llegar a una ciudad nueva, donde piensas instalarte. Al  llegar  a las afueras de la ciudad te enfrentas a un espectáculo salido de tus peores pesadillas: el asfalto está cubierto por los cadáveres de animales muertos. Alguien ha estado matando a golpes perros y gatos. A  los más afortunados les han roto el cuello y murieron instantáneamente. Pero la mayoría tardaron días en morir de sus heridas Solos, asustados y sin atención veterinaria.¿Te preguntas lector/a quien ha podido hacer algo semejante?Nosotros.Sólo el hecho de que los cadáveres de animales son retirados  de las vías públicas con regularidad  impide que contemples tan grotesco espectáculo.Durante el año 2.005 se abanderaron en España 96530 perros y nadie sabe cuantos gatos. Son nuestras mascotas, han sido criados junto a una familia humana con la que supuestamente han establecido vínculos de afecto.  Como colectivo, nuestra conducta con ellos es asombrosamente cruel.Y a esta sociedad insensible se la ha pedido recientemente un acto de empatia sin precedentes: considerar que otros animales, todavía más ajenos a su experiencia habitual, son dignos de nuestro respeto y protección  por si mismos. El cinco de Septiembre del 2005, el diputado verde Francisco Garrido, adscrito al Grupo Socialista, presento una proposición No de Ley ante el Congreso de los diputados instando al gobierno a declarar su Adhesión al Proyecto Gran Simio. En ese momento la proposición pasa por completo inadvertida por parte de los medios de comunicación.No sucede lo mismo, el 25 de Abril cuando la proposición es presentada  ante los diputados por  Joaquín Araujo y Pedro Pozas, Presidente y Secretario General de la organización no gubernamental Proyecto Gran Simio que respalda dicha proposición no de ley.Aclaremos en primer lugar a que nos referimos al hablar de grandes simios: Gorilas, chimpancés y bononos. Son especies en peligro inmediato de extinción y se calcula que, si no se hace nada, para el 2032 no sobrevivirán más que los ejemplares que se encuentren en los zoológicos. Se pretende que el gobierno español se comprometa contra el tráfico ilegal de ejemplares de estas especies y a luchar contra la deforestación que esta destruyendo sus habitats naturales.

Pero la polémica se ha desatado a causa de la pretensión, en palabras de Pedro Pozas, “de incluir  a los antropoides no humanos en una comunidad de iguales, otorgándoles la protección moral y legal de la que actualmente gozan los seres humanos”.Es decir que maltratar, mutilar o matar a estos simios se considere algo equivocado. No porque se estén dañando las propiedades de nadie (en realidad, no deberían ser propiedad de nadie) ni porque quien es cruel con los animales lo será tarde o temprano con los seres humanos. Debe considerarse algo equivocado porque  los grandes simios son en si mismos, ya no objetos sino sujetos autónomos dignos de respeto. Considerar que los seres humanos tenemos la obligación de abstenernos de conductas crueles con los animales no es algo en absoluto nuevo. El Talmud nos dice que todas las criaturas de Dios son dignas de compasión y por eso la religión judía condena las corridas, las peleas de perros, las peleas de gallos y cualquier caza de animales por diversión.  Se prohíbe la crueldad hacia los animales, la tzaar baalei hayim.  El Islam tampoco permite la crueldad hacia los animales y se dice que quien mate a un gorrión por otra razón que no sea alimentarse, responderá de ello en el Día del Juicio. Las religiones orientales, especialmente el budismo, siguen la doctrina  de Ahimsa: no hacer daño a cosa alguna viviente. Para el Confucianismo, no existen diferencias cualitativas sino cuantitativas entre nuestras facultades  y las de los animales, todas las cosas están unidas y debemos cultivar la empatia hacia todos los seres que sufren. Y, por supuesto, San Francisco de Asís no necesita presentación.

 Desde el punto de vista jurídico, la materia se regula por primera  vez en la Ley inglesa contra la crueldad a los animales de 1876.Lo que es nuevo es considerar a cualquier animal como titular de un derecho aunque sea un derecho moral. Semejante terremoto antológico viene motivado porque hoy en día disponemos abundante información científica que, en lo que a estos animales se refiere, apuntan que hay que revisar nuestras ideas tradicionales sobre los limites entre la humanidad  y la naturaleza. Con la información actual en la mano, los grandes simios son conscientes de si mismos, tienen capacidades lingüísticas, son capaces de sentir miedo y dolor, estableces vínculos sociales y familiares y son capaces, de forma limitada, de operar con conceptos abstractos. Aunque los primeros datos provienen de los estudios pioneros de Alfred Russell Wallace, habría que citar de los experimentos con chimpancés de Beatrice y Robert Gardner, de la Universidad de Nevada, con Lucy.  Mencionemos también los esfuerzos de la  Fundación para la Preservación de los Gorilas y  la extraordinaria gorila Koko. Más información sobre la extraordinaria conducta de estos animales en http://www.koko.org Como prueba adicional de nuestra proximidad a los grades simios, se ha citado la proximidad del genoma humano al de estos antropoides lo que  a duras penas puede resultar sorprendente: como ya apunto Darwin, son nuestros parientes más próximos dentro del reino animal y tenemos antecedentes comunes como especies.

La investigación científica ha venido a confirmar la idea de Montaigne para quien nuestras dificultades  para comunicarnos con los animales podían ser tanto culpa nuestra como suya.  Como lógicamente nadie esta abiertamente a favor de la crueldad, el fondo del asunto es que lo que se propone es nada menos que una revisión del concepto Kantiano de la autonomía  de la voluntad. Siendo este el quid de la cuestión uno podría pensarse que las respuestas  a la proposición consistirían en disquisiciones filosóficas de altos vuelos.  Pero eso es no conocer a según y que paisanaje. La cosa empezó con  el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, quien ha declarado que “por hacer el progre se puede hacer el ridículo”.También ha dicho que “Para los monos habrá que pedir derechos de simios, derechos simiescos…”. Como indica Antonio Duato, responsable de la web www.atrio.org,Hizo el ridículo el arzobispo de Pamplona  al decir que el PSOE  ”pasaba de lo sublime al ridículo”  al  proponer estas leyes: ni conocía la ley (que no habla de “derechos humanos”) ni manifestaba el mínimo respeto a la conciencia humana universal, cada vez más sensible a estos temas. Conozco teólogos (Eugene Drewerman) y juristas cristianos (Luigi Lombardi Vallauri) que se están tomando muy en serio el tema del alma y los derechos de los animales, pidiendo una profunda revisión autocrítica de la soberbia separación que la filosofía tomista y el judeocristianismo ha establecido entre animales racionales y animales irracionales.” Sin embargo la tergiversación  ha calado y los responsables de la iniciativa han tenido que explicar hasta la saciedad que no están haciendo lo que el arzobispo  dice que hacen.  Por lo demás puede decirse que las respuestas han sido totalmente previsibles.La oposición ha hablado de una cortina de humo para distraer la atención pública de asuntos más urgentes sin tener en cuenta que no se presentó ahora sino el pasado mes de septiembre  y que algo sea urgente no lo convierte en banal. Se han invocado las ideas aristotélicas sobre los animales olvidando que tan ilustre precedente colocaba a loros y melones en el mismo orden natural por ser ambos verdes ( Por no hablar de su defensa de la esclavitud y de la inferioridad de la mujer) Se ha dicho que habiendo seres humanos maltratados es frívolo ocuparse de los grandes simios como si hubiese una perspectiva inmediata de que la crueldad entres seres humanos vaya a desaparecer y que el hombre vaya a dejar de ser un lobo para el hombre. Se ha dicho, pasando por alto que España puede ayudar a luchar contra la deforestación y el tráfico ilegal, que la medida es testimonial por el escaso número de grandes simios que existen en nuestro territorio.  Hay quien ha defendido que no hace falta prohibir los experimentos crueles con grandes simios porque estos son muy caros que es como decir que  no hay que impedir que los particulares tengan un tanque en el jardín porque los tanques son muy caros. Se ha dicho, de forma absolutamente errónea, que las primeras medidas legislativas de este tipo surgieron en la Alemania Nazi. Dejando de lado el apadrinamiento del proyecto por Jane Godall, ganadora del Premio Príncipe de Asturias, entre otros muchos ,se han comentado hasta la saciedad las ideas personales del provocador  polemista Peter Singer presidente internacional de la fundación. Dichas ideas, como la defensa de la eutanasia, no forman parte del Proyecto Gran Simio y entre quienes apoyan  el proyecto hay quienes las comparten y quienes no y así sucesivamente. Se ha dicho que es una idea  de origen neopagano y seguimos a la espera de que alguien nos aclare porque esto es algo negativo. Se ha dicho, desde una perspectiva preocupantemente autoritaria, que no puede ser sujetos de derechos quienes no lo son de obligaciones. Lo cierto es que el derecho de cualquier ciudadano a, por ejemplo, no ser detenido sin causa no esta sujeto al cumplimiento de obligación alguna por parte del ciudadano. Como digo, una noción de derechos fundamentales condicionados a que el ciudadano cumpla con determinadas obligaciones es cuanto menos preocupante no ya para los grandes simios sino para todos nosotros, seres humanos. Pero las críticas que han abordado con algún rigor el asunto para valorarlo han sido la excepción. La respuesta que más eco mediático ha tenido ha sido el desprecio y la burla: desde la COPE sea han vertido las ironías acostumbradas contra los sospechosos habituales. Y algunos elementos de la Guardia Civil han llegado a pedir derechos de los simios  para sus agentes. Como era de esperar, los vándalos que degradan cada día Internet amparándose en su cobarde anonimato se han despachado a gusto con todo tipo de barbaridades. La paradójica situación es que se han escrito miles de palabras contra el proyecto gran simio y apenas se ha rozado el fondo del asunto que, hay que insistir, es la existencia de información científica que indica la presencia de rasgos, previamente considerados como exclusivos de la humanidad, en esos primates y la idea de que la legislación se ajuste a lo que nos dice la ciencia. Como hemos visto, las objeciones formuladas  o son insustanciales o tergiversan el asunto.

 La única objeción de peso que he encontrado es considerar que no hay motivos para no dar idéntico tratamiento a los delfines, la cual suscribe quien firma estas líneas. Lo que no se puede negar es que es una medida, en el sentido literal de la palabra, excéntrica porque, por desgracia, en el centro de nuestra sociedad esta la asombrosa crueldad (Y podríamos hablar, largo y tendido, del trato cruel que reciben niños, ancianos y esposas) que comentaba al principio. Es  una medida, en el mejor sentido de la palabra, progresista porque el único progreso que han tenido las sociedades humanas es que nos hace ponernos en el lugar de otros. Mucho me temo que se trata, previsiblemente, de una medida avocada al fracaso en base al hecho de que fue presentada en un hemiciclo, a excepción de algún curioso,  prácticamente desierto. En cualquier caso, es una iniciativa esperanzadora que sirve para recordarnos que por muy oscuras que se presenten las cosas, en palabras de Mervyn Peake, mañana también es un  día.

1 comentario »

  1. “El orangután no habla para que no le obliguen a trabajar”(Proverbio de Borneo)
    Ahora entiendo porque soy de natural callado (quedaría mejor decir reflexivo, pero…).

    Comentario por manu — Octubre 25, 2007 @ 8:42 pm

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