Parafraseando a Madame Roland, Naomi Klein explora en estas quinientas páginas los crímenes que se cometen en nombre de libertad de mercado. Más en concreto analiza los vínculos entre los que se llamaba en neoliberalismo de la escuela de Chicago, la herencia intelectual de Milton Friedman, y un largo serie de desastres que empieza con el Chile de Pinochet y culmina – aunque es dudoso que termine- en el actual desastre en Irak.
Como pliego de cargos es demoledor. Más allá de simplificaciones ocasionales nos convence la idea central del libro, que la verdadera función de este tipo de políticas económicas es el enriquecimiento de grupos oligárquicos que florecen gracias a las mismas, siendo el ejemplo más espectacular la irresistible ascensión de Halliburton. No son errores las cosas que pasan ahí son las que se supone que tienen que pasar.
El problema que tiene el libro es que aunque se trata de un excelente reportaje periodístico no en un ensayo. Lo que es más, conforme lo vas leyendo te das cuenta de que la estructura es familiar- la búsqueda de patrones que se van repitiendo, los saltos en el tiempo- y es que la deuda de Naomi Klein con la obra maestra de Eduardo Galeano “La venas abiertas de América Latina” es enorme. Deuda que en lo que no se puede calificar sino como imperialismo cultural, se omite en todo momento. Diciéndolo de forma elegante es sorprendente que Naomi Klein cite epigramas de otros libros de Galeano para iniciar sus capítulos, tome la metáfora del electroshock de Galeano y despache “La venas abiertas” en el ultimo capitulo del libro diciendo que es una descripción lírica del saqueo de América, cuando es el modelo que ha estado siguiendo hasta entonces. El libro de Galeano es lírico porque Galeano pertenece a ese tipo de hombre renacentista que produce América Latina que es capaz de moverse con igual soltura en el poema, la ficción y el ensayo; es tambien un reportaje de sus viajes comparable a Bruce Chatwick y está cargado de cifras.
El problema es que para quien este familiarizado con el libro de Galeano la idea del libro de Klein, que el capitalismo depredador empieza en el Chile de Pinochet, es sencillamente ridícula. Estas cosas vienen de muy antiguo y hay gente haciendo buenos negocios con la miseria ajena desde siempre y desde luego desde que nace el moderno capitalismo.
Por otra parte no es tampoco ninguna novedad intelectual hablar del enfrentamiento entre capitalismo y democracia. Ya en 1921 Gilbert Keith Chesterton dijo que:
“La modernidad no es democracia. La maquinaria industrial no es democracia. Dejar todo en manos del comercio y el mercado no es democracia. El capitalismo no es democracia. Esta más bien en contra de la democracia por su sustancia y sus tendencias. “
Así que si lo que desean es conocer lean el libro de Naomi Klein pero si lo que buscan es entender lean antes la obra maestra de Eduardo Galeano.

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