
Otro texto recuperado.
Escribí este ensayo, que presenta el cine fantástico de los años treinta del pasado siglo, para otra revista que ya no se publica “Stalker”
HIJOS DEL SILENCIO
Introducción al cine fantástico de los años 30.
Hace ahora una década, Michael Mann sorprendió al publico con una nueva versión de un clásico del cine de aventuras “El último mohicano”. Esta película dio un giro a la carrera de Mann que en la década transcurrida ha pasado de ser el creador de “Corrupción en Miami” a convertirse en un habitual de las nominaciones para los Oscars. El talento de Mann es indiscutible pero lo cierto es que en el último mohicano contó con la ayuda de un guionista muy veterano , de hecho nonagenario, en ya había hecho algo parecido.
En efecto, durante la década de los treinta, John L. Balderston , antiguo corresponsal de guerra y dramaturgo, tomó un puñado de historias de terror, más o menos populares y escribió para la productora Universal los guiones de Drácula y Frankenstein en 1.931 , La momia y La parada de los monstruos en 1.932. ( Aunque no figuró en los creditos de esta última) Las tres primeras convirtieron al cine de horror en un fenómeno de masas con una popularidad sin precedentes. La cuarta estuvo a punto de destruirlo.
La primera gran estrella del cine asociada al genero del terror fue Lon Chaney, el hombre de las mil caras, especializado en papeles grotescos como Cuasimodo o el fantasma de la opera. A lo largo de su carrera, Chaney estudio la posibilidad de adaptar la novela de Bram Stoker “ Drácula”, publicada en 1.897, junto con su amigo Todd Browning.
Browning había debutado como actor en 1.917, nada menos que en el clásico de Griffith “Intolerancia”. Transformado en director había colaborado con Chaney en películas mudas como “West of Zanzibar”( 1.928) la mayoría de las cuales se han perdido.
En lugar de adaptar directamente la novela de Bram Stoker, Universal adquirió los derechos de la adaptación teatral de Hamilton Deane que llevaba dos años en carteleras de Broadway, precedida de otros daños de éxito en Londres. La obra ni era, ni pretendía ser, fiel a ese juego de sombras chinescas que es la novela de Stoker.
Tras la repentina muerte de Chaney, el proyecto quedo en manos de Browning quien seleccionó para encarnar al conde a Bela Lugosi, quien al fin y al cabo había sido el protagonista en teatro.
Su autentico nombre era Be’la Ferenc Dezso Blasko nacido el veinte de octubre 1882, en la ciudad de Lugos . Tras ganar una enorme popularidad en Hungría, en 1.921 busco refugio en Estados Unidos de la inestabilidad política que afligía Europa del este. Lugosi, que no hablaba una palabra de inglés, se había abierto camino como secundario de carácter en Broadway memorizando sus papeles fonéticamente.
Su interpretación del Conde, amenazadora y atractiva al mismo tiempo, es sin duda lo más valioso de la película. Y lo que le da su unida. En efecto, se distinguen dos partes bien diferenciadas de la trama. La que transcurre en el castillo del Conde y la que transcurre en Inglaterra. Y a pesar de la tosquedad de los efectos especiales y los decorados pintados, la primera parte no ha perdido su fuerza evocadora ni su ambiente numinoso, reflejado en detalles como el vampiro que conduce a Harker al castillo de Drácula. La segunda parte, ambientada en Inglaterra depende más de los diálogos y es, en el peor sentido de la palabra, teatro filmado.
La película tuvo un enorme éxito de taquilla e inició la moda de las películas de terror habladas, transformando a Lugosi en una estrella pero al mismo tiempo le encasilló en el genero del terror. Hasta tal punto que no es exagerado decir que el vampiro por excelencia en la imaginación popular es Lugosi, ataviado con capa y smoking que irradiando una amenaza latente nos desea la bienvenida.
El segundo guión de Balderston rodado en 1.931 fue Frankenstein adaptación libérrima de la novela de Mary Shelley. En esta ocasión la dirección queda al cargo del británico James Whale que procedía del mundo del teatro. Se había dado dirigiendo a un jovencísimo Laurence Olivier en el drama pacifista “Journey´s end”.
En un principio el papel de la criatura iba a recaer en Bela Lugosi quien lo rechazó por la falta de diálogos del personaje dando así su gran oportunidad al actor británico William Henry Pratt , más conocido como Boris Karloff.
Karloff tenia una ya larga trayectoria como actor desde 1.916, se había especializado en hacer de mejicano, indio , hindú y en general de secundarios exóticos.
Karloff se enfrentó a Whale para imponer su visión del personaje. Negándose, por ejemplo, a arrojar violentamente a la niña al agua y el público le dio la razón Al igual que el argumento de la película se aparta sustancialmente de la novela la representación del monstruo es diferente. . Su retrato de la criatura, temible y digna de lastima al mismo tiempo, capturó la imaginación popular de una forma que la novela de Mary Shelley no había hecho.
A esto hay que unir la magistral capacidad de componer escenas de Whale que nos ha dejado escenas inolvidables como la noche de tormenta en la que la criatura cobra vida o la huida del monstruo perseguido por una multitud de aldeanos.
Ambas películas fueron enormes éxitos de taquilla que generaron múltiples continuaciones. La más destacada es “La novia de Frankestein” ( 1.935) considerada generalmente como superior a la primera. En la segunda película descubrimos que el monstruo ha sobrevivido y regresa para exigirle a su creador que le cree una pareja. Henry Frankenstein acepta a regañadientes. Digamos que cuando la novia, encarnada de forma inolvidable por Elsa Lanchester , cobra vida y contempla a la criatura que debería ser su compañero y grita de miedo y asco, nuestra compasión por el monstruo alcanza un punto álgido.
A partir de aquí, la frustración de Whale por la ausencia de control creativo fue en aumento. Abandonó el mundo del cine y se dedicó a pintar hasta que apareció muerto en su piscina de California en 1.957.
Pero volvamos a 1.932, la Paramount decidió unirse a la moda de las películas de terror y adapta “La isla del Doctor Moreau” de H.G.Wells con el título de “La isla de las almas perdidas”. Nos cuenta la historia de Moreau, interpretado por Charles Laughton que ha creado una raza de hombre-animales a los que gobierna de manera tiránica, hasta que se rebelan liderados por el que dice la ley, interpretado por Bela Lugosi. La película fue un gran éxito de taquilla y encolerizó a Wells que no estaba satisfecho con la interpretación que Laughton hacia de su personaje.
Al año siguiente, Whale adaptaría otro de los clásicos de Wells, “ El hombre invisible” bajo el título de, ejem, “El hombre invisible”…
No contentos con respetar el título conservaron la mayor parte de la historia de Wells, En concreto, el dr.grifin, quien se inyecta una nueva droga la monocaina con el efecto que cualquier puede imaginar y su posterior descenso a la locura de Griffin y como aterroriza a una pequeña aldea inglesa hasta que muere a manos de la policía.
La película fue un alarde de efectos especiales, sin precedente para la época, a la hora de mostrar la invisibilidad. Fue precisamente esta la razón por la que Karloff rechazo el papel: su rostro apenas se vería en algunas escenas. El papel de Griffin fue a manos de Claude Reins que se convirtió en una estrella.
Karloff había optado por otro guión de Balderston “La momia” (1.932) en la que encarna a un sacerdote egipcio Imhotep, quien hace 3700 años fue enterrado vivo por blasfemia hasta que en 1.921 es despertado por una expedición arqueológica británica. Una vez que regresa a la vida, Imhotep adopta la personalidad de un egipcio moderno Ardeth Bay para intentar recuperar a su antiguo amor que se ha re-encarnado en una joven inglesa.
Nuevamente lo más destacable es la intensidad de la mirada de Karloff, cuya interpretación crea un ambiente fantasmagórico que no necesita efectos especiales.
Ni que decirse tiene que tanto “La momia” como “El hombre invisible” tuvo múltiples continuaciones pero una película que no sólo no tuvo continuaciones sino que estuvo a punto de acabar con la incipiente moda del cine fantástico fue “La parada de los monstruos” (1.932) de Todd Browning.
En principio se trata de un melodrama corriente aunque ambientado en el mundo del circo. La hermosa trapecista, Cleopatra, se casa con Hans, el enano del circo solo por su dinero. Con la ayuda de su amante, el forzudo Hércules envenenan.
Los amigos de Hans descubren la trama y deciden vengarse. Y aquí es donde la película se sale de lo ordinario ya que los amigos de Hans fueron interpretados por autenticas rarezas circenses. Es decir hermanos siameses, una mujer barbuda, un hombre sin brazos ni piernas etc. Lo que unido a lo horrible de su venganza ( castran a Hércules y le cortan las piernas a Cleopatra que termina la película convertida en una especie de mujer-gallina) hizo que la película fuese literalmente insoportable para el público: en la premiere de Nueva York , una mujer salío gritando de la sala.
Browning deja muy claro que los auténticos monstruos son Cleopatra y Hercules y la verdadera humanidad reside en los seres deformes pero la película fue tan polemica que puso fin a su carrera
Las preferencias del publico se orientaban más bien hacia la octava maravilla del mundo “King Kong” (1.933) , considerada como la mejor película de aventuras de todos los tiempos. La película nos cuenta la expedición organiada por un millonario a la Isla de los Craneos , donde todavía sobreviven los dinosaurios . Allí King Kong será capturado y traido a Nueva York donde se convierte en una atracción de feria hasta que escapa e inicia un improvisado plan de reforma urbanistica.
De la película destacan tres cosas : la habilidad de los guionistas que preparan cuidadosamente cada escena de impacto, la sensualidad de Fay Wray que hizo creible el subtexto de la bella y la bestia y los efectos especiales de Willis O’Brien, merecedores de un artículo propio..
Al igual que los monstruos de la Universal, Kong ha tenido una larga descendencia pero palidece en comparación con “M, el vampiro de Dusseldof “( 1.931) de Fritz Lang que , a pesar de su título, nos presenta la figura del asesino en serie.
Basandose en el caso real del asesino Peter Kurten, nos cuenta la historia de Hans Beckert, interpretado magistralmente por un debutante Peter Lorre, un asesino de niños que es perseguido tanto por la policia como por la mafia, que ve seriamente obstaculizada sus actividades por la mayor presencia policial en las calles en persecución del asesino. Lang demuestra ser un maestro del suspense en esta película . ¿Quién atrapará al asesino, delincuentes o policias?¿Lo harán antes de que vuelva a matar? ¿ Se merece Beckert un juicio justo?
A diferencia de la mayoria de las películas citadas, la obra maestra de Fritz Lang no ha perdido ni un apice de su fuerza y sigue siendo hoy tan actual como el día de su estreno.
Por supuesto este breve repaso no agota al cine fantastico de la decada, habría que mencionar “ La vida fútura “ ( 1.936) de Cameron Menzies, con un guión de un H.G.Wells ya en horas bajas que coon una idelogia peligrosamente ambigua, nos cuenta el fúturo de la humanidad hasta el años 2.036 u “Horizontes perdidos” de Frank Capra que narra el descubrimiento en los himalayas de una ciudad perdida habitada por inmortales conocida como Shan-gri-la; pero los treinta es ante todo la decada de los monstruos.
Monstruos que en un principios asustaron, que más tarde hicieron reir y que terminaron por convetirse en objeto de nolstalgia para un público que estaba a punto de descubrir ,al cabo de apenas unos años, a los autenticos monstruos.
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