Hoy no me pienso ahorcar

Diciembre 17, 2007

PARA UNA EDUCACION EN LA EMBRIAGUEZ.

Archivado en: actualidad, ensayo — arturovillarrubia @ 5:38 pm

Este país más que una educación en la ciudadanía necesita urgentemente una educación en la embriaguez porque la situación actual es deprimente.

Decían los clásicos que in vino veritas. Pues la veritas que asoma en nuestro vino es totalmente de reír por no llorar: en el momento que tomamos dos copas nos volvemos colectivamente impresentables. (Desafinadas) canciones de tunos, (malas) imitaciones de Chiquito y lo más frecuente vandalismo urbano que, según y quien lo cometa, se considera una chiquillada.  

Todo esto pierde de vista que la embriaguez no debería ser un fin en si misma sino un medio. No se trata de perder la cartera, el hígado y el conocimiento en un lavabo desconocido a las tres de la mañana del sábado. Se trata de perder las inhibiciones para que lo que hay dentro pueda aflorar.

¿Dónde quedan las brillantes conversaciones en torno a un vaso de buen vino? Lo que es más ¿Dónde están los melómanos embriagados por la música de Bach o de Coltrane? ¿Los lectores por las palabras de Neruda o Góngora? ¿Las personas religiosas  embriagadas por el amor de Dios? ¿Los  expertos en cometas absortos en hacer volar  sus creaciones?

 

El problema es que para todas esas cosas el alcohol sirve de poco – cuando no estorba - sino hay un espíritu cultivado degustándolo.  Pero tener un espíritu cultivado – algo que no se compra ni se valora con dinero- no solo no cotiza sino que no sale en televisión. Así que lógicamente  no existe.

Y sin embargo los beatniks entre ginebra y ginebra  escribieron cosas como “Aullido” o “En la carretera”. Y entre tragos de absenta  se sembraron las flores del mal.

Comparativamente se bebe más que nunca y el resultado es como dije antes lamentable.

A ver si el problema no va a estar en las sustancias que se consumen.

  

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