Por famoso no me refiero a los “famosos” de la prensa rosa ni a los de las revistas del corazón. Me refiero a la gente que ha alcanzado algún logro verdaderamente valioso.
Por ejemplo, hace algunos años me cruce varias veces en la calle Génova de Madrid con el Dr. Mariano Barbacid, que recientemente había recibido el premio Charles Rodolphe-Brupbacher por sus aportaciones en la lucha contra el cáncer. El doctor es una figura admirable y creo que es evidente que todos le deseamos la mejor fortuna en su vida profesional . Por un momento estuve tentando de acercarme a felicitarle por el premio pero no pude evitar fijarme que parecía estar muy preocupado y tenia bastante prisa. Así que antes de decir nada reflexione un instante. No tengo la menor duda de que el doctor me habría dedicado una palabra amable y un instante de su tiempo con la más exquisita cortesía. De la misma manera que no tengo la menor duda de que saludarle habría sido una intromisión en su intimidad a la que yo no tenia el menor derecho.
Algún tiempo después, vi al escritor Fernando Sánchez Drago en la gran vía. No soy un admirador de su obra ni comparto sus ideas pero tengo que reconocer que me resulta simpático y acababa de recuperarse de un ataque al corazón. El primer impulso era acercarme a decir que me alegaba mucho que se encontrase bien. Pero… estaba a punto de empezar la sesión de cines por la tarde. Estaba en la puerta de uno de esos locales y estaba mirando el reloj. No hacia falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de que estaba esperando a alguien y ese alguien no era demasiado puntual. Nuevamente entremeterme en la intimidad de una persona no parecía una buena idea.
Un tercer ejemplo, recuerdo haber visto en la FNAC de Madrid, al escritor Mario Benedetti sumido en una intensa conversación con el cantante Javier Gurruchaga. Los dos parecían muy animados y la verdad me hubiera encantado escuchar la conversación de dos personas tan interesantes. Me hubiera encantado pero habría sido una tremenda grosería. Estas dos personas que dedican tanto tiempo de sus vidas a dirigirse al publico estaban hablando en privado.
Creo que la intimidad de cada uno de nosotros debe ser respetada pero cuando se trata de personas que han entregado tanto de su tiempo a los demás de una forma y otra las barreras se difumina y podemos caer en la tentación de pretender tomar el tiempo que se toman para si mismos.
Y lo que es más grave…
¿Como decir algo valioso o interesante que justifique la intromisión?
Estas personas dedican parte de su tiempo a tratar con su publico ( firmas de libros, presentaciones y demás) que es el momento en que se puede abordarles sin miedo a resultar inoportuno.
Fuera de estos casos rige la frase atribuida a Abraham Lincoln de que es mejor ” parecer tonto estando callado que abrir la boca y eliminar toda duda”.
Me refiero a la gente que ha alcanzado algún logro verdaderamente valioso.
¿Todavía hay de eso?
Admirable tu capacidad de contención. Lo comparto, aunque me temo que a muchos les podría la curiosidad o el morbo.
Comentario por manu — Enero 27, 2008 @ 3:04 pm
Todavia hay de eso…
Lo que pasa es que como sociedad elegimos unos heroes más bien peculiares y prestamos más atencion a gente coom la Esteban.
Comentario por arturovillarrubia — Enero 27, 2008 @ 8:53 pm
Pues sí.
El que una persona sea famosa no quiere decir que todos le tengamos que decir algo, que intrometernos en su vida. Y es cierto que muchas son muy amables.Pero no tenemos derecho a hacer de su vida un “momento de gloria” de la nuestra para decir que hemos hablado con tal y cual.
Disfrutemos de sus obras y de sus logros y dejemos que sigan pensando en sus cosas que lo hacen muy bien.
Alguno sí que queda, sí
Saludos
Comentario por Natalia Book — Enero 27, 2008 @ 10:40 pm
Hola Natalia,
Dire por experiencia que la mayor parte de la gente opta por ser discreta. Vivo en un pueblo de la carretera de la Coruña donde por la circunstancia que sea viven cierto número de personas conocidas y algunas verdaderamente famosas. En algunos casos puede ser chocante como la vez que nos encontramos con un conocido teorico de las drogas alquilando peliculas infantiles pero desde luego ni yo ni nadie les dice nada. Hacen su vida normal como un vecino más.
Comentario por arturovillarrubia — Enero 28, 2008 @ 10:06 pm