
Hace poco hablaba sobre Arco mostrando mi escepticismo sobre una de las piezas que allí se mostraban ( y que la evolución social ha convertido en todavía más irrelevante de lo que ya era) tal y como puntualice no estaba haciendo un pliego de cargos contra el estado del arte contemporáneo.
Quien si lo hizo fue el filosofo Jean Baubrillard en un artículo publicado en 1996 que ocasionó una tremenda conmoción en el mundo del arte francés. Su tesis es en esencia que
El arte contemporáneo apuesta a esa incertidumbre, a la imposibilidad de un juicio de valor estético fundado, y especula con la culpa de los que no lo entienden o no entendieron que no había nada que entender.
Nada que entender. Un vacío encubierto por un entramado dialéctico mas o menos sofisticado. Lo interesante del asunto es que Baubrillard no entra en el juego de los diversos movimientos artístico sino que los analiza desde fuera. Pero no es más que un librito, a Baubrillard el equipamiento intelectual se le supone.
¿Pero que pasa cuando un ciudadano de a pie emite la misma opinión?
Nada que entender
¿Alguien que no esté metido en ese circo entiende algo?
Comentario por manu — Marzo 1, 2008 @ 12:06 pm