1. Introducción.
Cuando los medios de comunicación se hacen eco de un nuevo descubrimiento científico y se teme que por su novedad despierte la incredulidad del lector se suele tranquilizar al mismo asegurándole que “no es ciencia ficción”. Cuando un científico en las fronteras de la ciencia nos presenta algún tipo de panorama absolutamente innovador – como el físico kip Thorne- se suele comentar que sus ideas rozan la ciencia ficción.
Nos guste o no para el lector culto medio – ciencia ficción es sinónimo de disparate en el peor de los casos y en el mejor de los casos entretenimiento ligero e irrelevante.
Todo esto a pesar de un esfuerzo crítico y divulgador que el mundo anglosajón abarca décadas. Autores como Stanislaw Lem – sobre quien volveré más tarde - , Ursula K. Le Guin o Phillip K. Dick no son solamente autores populares sino también autores que son objeto de amplios estudios académicos.
A continuación comentaré al menos una de las causas de dicha imagen negativa.
2. De la tierra a la luna a una galaxia muy lejana.
En palabras del novelista Jonathan Lethem:
Hoy en día es un tópico de la crítica cinematográfica que la pareja compuesta por George Lucas y Steven Spielberg paró en seco la década más interesante y progresista del cine americano desde la década de los años treinta. Lo que es inquietante es que el mismo dúo son tambien los villanos en la tragedia de la ciencia ficción… El amplio éxito popular de la imaginaria y arquetipos suministrada por esos… expertos en literatura infantil, amplió el mercado para la “sci-fi”, una versión caricaturesca, castrada y profundamente nostálgica de la naciente literatura.1
En sus propios términos, es difícil estar en desacuerdo con Lethem pero creo que es enriquecedor aportar algo de perspectiva histórica.
Si volvemos la vista atrás nos encontramos con una situación equiparable en el trabajo de otro George cuyo impacto en la historia del cine no es menor al de Mr. Lucas. Me refiero en concreto a George Melies, quien en 1902 rueda la que está considerada la primera obra importante del género “Un viaje a la Luna” Dicha obra es descrita por John Clute:
La primera producción que duró más de un par de minutos, y es casi una leyenda. Una mezcla libre de Verne con su nave disparada por un gran cañón y los selenitas de Wells, con unas cuantas ideas propias de Melies. Uso prácticamente todos los efectos de su creador (decorados elaborados, maquetas y doble exposición) para crear un viaje fantástico y aventurero. Si las cosas hubiesen seguido así…2
Dejando aparte que el lamento de Clute parece un tanto fuera de lugar ya que las cosas en realidad siguieron así y los grandes éxitos del cine de ciencia ficción son viajes fantásticos y aventureros, lo cierto es que si comparamos la obra de Melies con las obras de Wells o Verne nos encontramos ante una versión caricaturesca y simplificada de las ideas de ambos autores.
No hay rastro de los cuidadosos cálculos científicos de Verne que le hicieron colocar su gran cañón en la misma Florida en la que un siglo después se alzó la base de Cabo Cañaveral. Y en lugar de la angustia de los viajeros cuya nave se desploma hacia una muerte segura en su regresó al planeta – una situación dramática que sigue dando juego en la actualidad – nos encontramos como imagen iconográfica con la luna que guiña el ojo donde se ha encajado la nave.
A pesar del lenguaje hiperbólico no pretendo poner en duda el talento indiscutible de Melies. Las limitaciones con las que se enfrento son intrínsecas al medio y mi intención es explorarlas a continuación.
3. La guerra interminable.
Tomemos como ejemplo una novela ligeramente posterior que ha sido llevada varias veces al cine y una a la radio, “La guerra de los mundos” de H.G.Wells (1898).
Dejando aparte la adaptación de Orson Welles que consiguió transmitir la sensación de realidad contemporánea implícita a la novela ordinal, lo cierto es que ninguna de las adaptaciones cinematográficas han conseguido hacer justicia a los sub-textos políticos de la novela y se han centrado sobre todo en el aspecto visual: los trípodes marcianos aparentemente invencibles moviéndose entre las ruinas de lo que fue la civilización humana.
Hay dos matices de esta novela que me gustaría mencionar, ambos son formulados explícitamente por Wells y ambos están ausentes de las adaptaciones al cine de su obra.
Yantes de los juzguemos con demasiada severidad, debemos recordar que la crueldad y la destrucción absoluta de nuestra propia especie ha recaído no solo sobre animales, como el extinto dodo y el diezmado bisonte, sino tambien sobre razas humanas inferiores. Los tasmanios, pese a su apariencia humana, fueron enteramente barridos de la existencia en una guerra de exterminio llevada a cabo en un intervalo de cincuenta años…3
La adaptación de Steven Spielberg del año 2005 – a pesar de haber sido rodada en pleno apogeo de la guerra de Irak- omite cualquier mención al asunto con la excepción de una de las preguntas más innecesarias de la historia del cine. ¿Son terroristas, papa?, le pregunta la hija del protagonista mientras que todo el mundo a su alrededor huye despavorido.
No menos relevante es otra omisión incluso más trascendente. Avanzada la novela, el protagonista descubre que los marcianos se alimentan de sangre humana mediante transfusiones. Wells lanza entonces una pregunta crucial: ¿Qué pensaría un conejo inteligente de lo que nosotros hacemos con sus iguales?
Dejando aparte de que respuesta a esta pregunta fue formulada por los Monthy Python en “Los caballeros de la mesa cuadrada” (1975) con ese feroz conejo que mantiene a raya a los más bravos caballeros, dar plasmación visual a un conejo inteligente parece un grial verdaderamente inasequible.
Lo mismo podría decirse de algunas de las ideas más interesantes que ha aportado la ciencia ficción. Por poner un ejemplo que todos hemos visto, cuando se desea mostrar de forma visual una actividad informática intensa con muchísima frecuencia se limitan a mostrar a los personajes tecleando de forma frenética.
Esto no significa que no se pueda incluir ideas más ambiciosas como veremos a continuación. La cuestión es que requiere un esfuerzo de imaginación.
4. Lo que esta hay afuera eres tú.
En “La travesía del viajero del alba” (1952) de Clive Staple Lewis, homenaje a los viajes oceánicos de la mitología celtita conocidas como Imram, cuenta la búsqueda de un rey desaparecido más allá de los limites de los mares conocidos. Junto a él desaparecieron sus caballeros, uno de los cuales es hallado en una isla de impenetrable oscuridad que oculta un peligro terrible: es el lugar donde los sueños se convierten en realidad. Los viajeros escapan por la mínima al seguir el consejo de “¡Remad para salvar vuestras vidas!” que les da uno de los supervivientes de la expedición anterior. Porque una cosa las fantasías y otra cosa distinta y más oscura son los sueños.
Lo que es solo una parte de la historia contada por Lewis es el centro de dos obras que comentaré a continuación. Las dos destacadas y las dos valiosas a su manera. Una película y una novela.
Adentrémonos primero en “Planeta Prohibido” (1956)
El argumento es más culto de lo normal para el momento en que fue rodada. Los primeros tres minutos nos informan que nuestro sistema solar fue colonizado en el 2100 y que la Federación del Espacio Unido había alcanzado el espacio exterior al sistema solar en el 2200. La acción transcurre en el año 2257 y una nave de exploración planetaria dirigida por el comandante Damas (Nielsen) se dirige hacia al misterioso planeta Altair-4 donde veinte años antes otra nave de exploración, la “Beleforonte” aterrizó solo para desaparecer sin dejar rastro.4
Allí entra en contacto con los supervivientes de la expedición anterior, el profesor Morbius, interpretado por Walter Pidgeon, y su hija Altaria, Anne Francis. Adams y sus hombres establecen una base en el planeta que enseguida es objeto de ataques misteriosos. Descubriremos que Altair fue habitado hace dos mil años por una raza extraterrestre, los Krel, que consiguió dominar la tecnología para proyectarse fuera de sus cuerpos. Por supuesto Altaria y Adams se enamoran y su romance no obtiene el beneplácito del padre de la novia. En realidad los ataques proceden del inconsciente de Morbius que gracias a la tecnología alienígena ha tomado una forma monstruosa. Adams y sus hombres solo sobrevivirán gracias a que Morbius se sacrifica para detener a la bestia que ha liberado, bestia que reside en su interior y por implicación en el de todos nosotros.
La película fue un gran éxito de taquilla y una de las películas más influyentes de la década de los cincuenta. Es razonable considerarla como el modelo del cual nacería la serie televisiva “Star Trek” que ha conocido múltiples encarnaciones. Sin embargo por debajo de la historia de aventuras nos encontramos con algunas notas inquietantes:
En realidad no son alienígenas los que atacan a los astronautas sino aspectos de ellos mismos… no necesitamos alienígenas para poner en peligro nuestras frágiles vidas, nos apañamos bastante bien solos.” Planeta Prohibido” critica el optimismo tecnológico futurista que supuestamente defiende, mostrándonos en su lugar el conflicto entre hombre y tecnología. Antes de que podamos empezar a entender sus aplicaciones deberíamos entendernos a nosotros mismos.5
El merito que lo que debería haber sido un entretenimiento intrascendente terminase cargado de subtextos inquietantes cuando no directamente subversivos – el trasunto ficticio de la infantería de marina norteamericana escapa para sobrevivir, la relación entre Morbius y su hija es como mínimo malsana- y de juegos meta-textuales de elevado vuelo cultural – hay ecos conscientes de La tempestad en la trama, Beloforonte es el héroe que dio muerte a la quimera y que, al igual que Morbius, fue castigado por su orgullo- son atribuidos al director Fred M.Wilcox .
Wilcox reviso el guión original de la película, obra de Ciryl Hume basado en un cuento de Irving Block, e introdujo numerosos cambios. Traslado la acción desde 1976 hasta el futuro remoto y cambio el título de “Planeta Fatal” a “Planeta Prohibido”. Sin embargo, a pesar de toda su habilidad narrativa y su elegancia, Wilcox presentó todo estos elementos como algo secundario en su magistral historia de aventuras. Stanislaw Lem no tuvo que hacer frente a limitaciones derivadas de la obligación de entretener ante todo.
En su obra maestra “Solaris”(1962) describe la peripecia de un grupo de exploradores que intentan establecer contacto con un planeta viviente conocido como Solaris. El planeta esta cubierto de un gigantesco océano que constituye un único ser viviente. La exploración astronómica ha determinado que el planeta es capaz de alterar su orbita para evitar el peligro de una llamarada solar. Por lo tanto es inteligente. Se construye una estación espacial y un grupo de expertos son enviados para estudiarlo. La acción se inicia cuando un psicólogo, Kris kelvin,6 llega a la base para averiguar porque han roto el contacto. Descubrirá que como respuesta a los intentos del planeta ha sido la manifestación de copias de personas que han sido decisivas en sus vidas. En algunos casos es orgiástico pero en el caso del protagonista es algo traumático ya que reaparece Hari, un antiguo amor suyo que se suicidó.
El tema de la obra es enunciado explícitamente por Lem: “¿Cómo quieren comunicarse con el océano cuando ni siquiera llegan a entenderse entre ustedes?”7 Esta falta de entendimiento es expresada de forma brutal por Kelvin que asesina a los dobles de Hari una y otra vez. Sin embargo, termina por enamorarse de una de las dobles quien a su vez descubre su naturaleza de doble de un autentico ser humano lo que desencadena el desenlace trágico de la trama que no esta exento de poesía “me empecinaba en creer que el tiempo de los milagros crueles aún no había terminado”. Es está visión que ofrece Lem de que el amor es un milagro cruel lo que otorga la grandeza al libro.
“Solaris” es literatura con mayúsculas.”Planeta Prohibido” es una excelente película de aventuras que se queda muy lejos de los grandes del cine.
¿Por qué dos personas de talento indiscutible tratando un tema similar consiguen obras de valor desigual?
5. A manera de conclusión.
Creo que las razones son de dos tipos. Hay una de menor envergadura que es el hecho de que la novela es, o al menos lo ha sido hasta la actual era de enormes éxitos de venta planeados en laboratorio, obra de un artista unitario. El cine es por el contrario una obra en la que colaboran un cierto grupo de personas a lo largo de todo el proceso de elaboración.
Sin embargo creo que la razón sustancial es de índole económica. Desconozco el coste de editar “Solaris” pero el presupuesto de “Planeta Prohibido” fue de un millón de dólares de 1952. Cuando se invierte una cantidad tan grande es muy complejo correr riesgos narrativos y en realidad podemos contar con los dedos de una mano las películas de Hollywood que no tienen un final feliz.
Para ilustrar el proceso volveré un instante al año 1952 para hablar de “El mejor”8 de Bernard Malamud. En la escena crucial del libro, el protagonista, Roy Hobbs, fracasa en el lanzamiento crucial que le redimirá como jugador de béisbol y persona. En la adaptación de 1984 dirigida por Barry Levison, no.
La cuestión caía por su propio peso desde el momento en que se eligió a una estrella como Redford para interpretar al protagonista. No cabe la menor duda de que si la película hubiese sido fiel al libro, los inversores difícilmente habrían amortizado el salario de Redford.
En el caso del cine de ciencia ficción se trata del enorme costo de los efectos especiales que obligan a tramas simples que sean del gusto popular.
Cuando el cine prescinde de dichos efectos alcanza sin dificultad la densidad temática y dramática de la mejor literatura de ciencia ficción y que por otra parte ahondan en la temática que estamos comentando.
Citaré en este sentido la mejor adaptación de la obra de Phillip K. Dick – en el sentido que es la que mejor refleja el mundo creativo de dicho autor – “Una mirada a la oscuridad” (2006) de Richard Linklater.
La novela de Dick cuenta la historia de un policía de narcóticos cuya identidad es tan secreta que se ve obligado a perseguir a su otra identidad como traficante, sin saber muy bien quien de esas dos personas es realmente. Mientras tanto, una droga de oscuras connotaciones corporativas está destruyendo los Estados Unidos.
El principal elemento de ciencia-ficción de la obra, que en un rodaje convencional habría consumido el grueso del presupuesto, es un traje especial que lleva el protagonista que proyecta sobre su rostro infinitas variaciones de rostros ajenos haciéndole irreconocible. Linklater salva la dificultad de forma brillante utilizando la técnica de dibujos animados que había desarrollado para Waking Life (2001) y que desde entonces hemos visto copiada en múltiples spots publicitarios.
En cualquier caso, al no estar obligado al éxito de taquilla a cualquier precio Linklater pudo correr el riesgo de reflejar toda la oscura ironía del original.
Indiquemos otra producción donde los efectos especiales brillan por su ausencia “Primer”(2004) la única obra hasta la fecha del director y guionista Shane Carruth. El descubrimiento accidental por parte de una pareja de técnicos de la forma de retroceder en el tiempo abre una compleja trama de culpa, ambición y deseo. La posibilidad de viajar en el tiempo hace que la pareja protagonista se multiplique varias veces, lo que al contrario de lo que habría pasado en una súper-producción apenas están señalados por unas mínimas pistas visuales. Esto obliga a fijarnos en la conducta de los protagonistas para saber no tanto quienes son como cuando son. Esto permite a Carruth desarrollar una interesante reflexión sobre el deseo como raíz de la identidad.
En el momento de escribir estas líneas, es imposible saber si obras como está tendrán continuación. Sin embargo queden como muestra de que el divorcio al que me refería al principio de este texto no es en modo alguno algo consustancial a la materia tratada y si hay diferencias dentro de la pareja cine/literatura, no son referencias irreconciliables.