Tibet: el punto de vista chino.
Desde el inicio de los disturbios en Lhasa en el mes de Marzo pasado que han desencadenado una ola de protestas y criticas contra el gobierno chino he estado escuchando llamadas de defensores de dicho gobierno indicando que la cobertura que se ha dado de dichas noticias por parte de occidente es unilateral y sesgada en su contra.
Esto es cuanto menos hipócrita. Si expulsas a los medios de comunicación de una zona de conflicto y ejerces una censura férrea sobre tus propios medios de comunicación, es bastante ofensivo para con la inteligencia del ciudadano medio de otros países pretender que aceptemos sin más la versión oficial de los hechos. Este es un beneficio de la duda que no concedemos ni a nuestros propios gobiernos, por lo tanto es más que evidente que no se lo vamos a conceder a gobiernos extranjeros.
Se sabe que hubo tumultos, que las tiendas y comercios propiedad de los ciudadanos de la etnia Han fueron asaltados y según el gobierno chino, hubo dieciocho muertos. No sé sabe cuantos muertos ha habido entre los manifestantes. El gobierno tibetano en el exilio maneja una cifra superior al centenar, el gobierno chino lo sitúa en torno a la veintena como si eso fuese algo aceptable. A finales del mes de abril se han anunciado diversas condenas - incluyendo la cadena perpetua - en unos procesos que según las mismas fuentes no cumplen ni con las garantías procésales que otorga el vigente ordenamiento jurídico chino.
Esto ha generado una oleada de protestas en todo el mundo, solicitando el boicot a los juegos olímpicos de Pekin y reclamando presiones a los gobiernos occidentales para que a su vez presionen al gobierno chino para que restablezca la comunicación con el gobierno tibetano en el exilio.
Curiosamente, el Dalai Lama - que ha renunciado en repetidas ocasiones a cualquier cargo político en un Tibet independiente o al menos más autónomo - había pedido en reiteradas ocasiones el cese de la violencia y se ha opuesto a cualquier boicot a los juegos de Pekin.
No se entiende muy bien como concilia el gobierno chino las dos explicaciones que está ofreciendo: por un lado los disturbios en Lhasa son la obra de delincuentes comunes y por otro han sido incitados por agentes provocadores enviados por el Dalai Lama.
Como estos agentes se han infiltrado en un país donde llevar un retrato del Dalai Lama esta penado con la cárcel es algo que requeriría alguna explicación antes de ser tomado en consideración.
Por supuestos no han faltado los portavoces de la izquierda más anquilosada que con un desprecio absoluto a los hechos han acusado al Dalai Lama de fomentar el regreso a una teocracia medieval.
Mientras tanto queda la cuestión de como han surgido los disturbios.
Los datos apuntan que de una forma constante pero incesante los tibetanos se están convirtiendo en ciudadanos de segunda en su propio país. Las profundas desigualdades del sistema económico chino -sobre el que comentaré algo más tarde- tienen especial relevancia en el techo del mundo. En realidad a lo que más se parecen es a los disturbios de Los Ángeles, las criticas al gobierno chino se parecen a las criticas a la brutalidad policial demostrada en casos como el de Rodney King.
Criticas que el gobierno de EE.UU aceptó de mayor o menor grado pero que no intentó silenciar.
Ha habido voces que han dicho que se esta dando una doble vara de medir para con el gobierno Chino y es totalmente cierto: el trato que se le esta dando es excepcionalmente favorable. Un gobierno de EE.UU que hubiese pretendido cerrar Watts a la prensa internacional habría caído en el acto.
Por otra parte, estamos asistiendo a manifestaciones que nos hablan del orgullo herido del pueblo chino por el hecho de que los demonios extranjeros nos atrevamos a criticar a su gobierno.
En primer lugar, este tipo de manifestaciones de sentimientos populares en una dictadura en la que puedes sencillamente desaparecer por mucho menos - algo que era intolerable bajo Videla y Pinochet si no mal lo recuerdo pero que al parecer no impide tener buenas relaciones con China - carecen del menor viso de credibilidad. Recordemos que es un gobierno que niega la democracia. Por lo que se vé la niega excepto cuando le interesa.
En cualquier caso, bienvenidos al mundo contemporáneo. No hay gobierno que se escape de las crítica.
El día en que gente como Hu Jian pueda manifestarse libremente nos tomaremos en serio las manifestaciones.Mientras tanto los que recordamos como el tardo-franquismo hablaba de la anti-España valoramos en su justa medida las denuncias de la anti-china por parte de quienes se niegan a celebrar unas elecciones libres.
otra de las argumentaciones que se han dado ha sido que Tibet es parte de China. Según algunos desde la dinastía Yuan fundada por Gengis Khan. Es cierto que Tibet se rindió al khan. Tambien es cierto que se rindió lo que es ahora Polonia y una reivindicación de soberanía sobre Polonia con este titulo sería acogida con escepticismo por decirlo suavemente.
El control chino de Tibet se restablece entre los siglos XIV y XIX bajo el gobierno manchú en el marco de la carrera con Rusia para hacerse con el control de Siberia y las zonas limítrofes. Estamos acostumbrados a pensar en China como en una víctima del colonialismo. En realidad bajo la dinastía Ming es una potencia colonial por derecho propio que , por cierto, emprende una política deliberada de genocidio para hacerse con el control del norte del país. Las víctimas de está política se cifran en un millón. Nuevamente nos encontramos con una doble vara de medir favorable a China. Conocemos el genocidio y el desplazamiento a reservas de los americanos nativos en los EE.UU para hacer sitio a los colonos pero no hablamos del desplazamiento y genocidio de las tribus mongolas.
Tibet ha estado sometido al control político de China durante siglos pero también es cierto que durante siglos ha sido independiente . Declaró su independencia por ultima vez , pero no por primera, en 1911 e intentó recuperarla en 1959 por la fuerza de las armas. Según el gobierno chino por agentes de la CIA, según fuentes independientes como respuesta a la brutalidad de las tropas de ocupación. Lo cierto es que cuando las tropas chinas ocuparon de nuevo el país en 1949-50,
firmaron un tratado con el gobierno tibetano.
¿Desde cuando un país que recupera el control de una de sus provincias firma un tratado con nadie?
En fin, que después de informarme exhaustivamente me mantengo en mi posición inicial. A lo que más se parece la situación de Tibet es a la situación de los territorios ocupados palestinos. La actuación del gobierno chino no se corresponde con la fuerza del derecho sino con el derecho de la fuerza.