En la página de “El País” me dicen que la ciencia ficción ha muerto.
Uno no puede evitar recordar la frase de Chesterton sobre que el periodismo consiste en contarle que Lord Jones han muerto ha gente que nunca supo que estaba vivo. En todo caso, en más que dudoso que alguien que no sea aficionado a la ciencia ficción de entrada tenga el menor interés por el tema.
Por otra parte, resulta una novedad agradable frente a la muerte de la novela que suele resucitar todos los otoños.
En todo caso si fuera cierto, por favor que alguien se lo advierta al jurado del premio Pulitzer que le han dado su premio a una novela de ciencia-ficción. Más en concreto a una historia de supervivientes de una guerra nuclear que no solo es más rigurosa que la mayoría de las obras del genero (aquí se presenta el invierno nuclear sin componendas), sino que esta totalmente libre de los tópicos heroicos que hacen este tipo de novelas ilegible para el gran publico. En cualquier caso “La carretera” de Cormac Mc Carthy no es un libro alegre. Bueno si. Alegre no.
Es el epítome de la tendencia que viene observándose desde hace algunos años de que la mejor ciencia-ficción se publica fuera de las colecciones especializadas y la escriben autores que no se dedican en exclusiva al genero. Como ejemplo, se nos dice tambien que gente como Michael Chabon no están asociados a la ciencia-ficción. Será más bien para la gente que no presta atención a la carrera de Michael Chabon.
Aunque como muestra de la falta de rigor con que esta escrito el articulo, haciendo repaso de los autores ausentes del genero, omite el reciente fallecimiento de Thomas M. Disch. Tiene delito.
Es indicativo porque Disch es considerado universalmente un maestro y es el modelo que han seguido, en mayor o menor grado, los autores que mencionaba antes.
Esto es indicativo porque el autor lamenta la disolución de la cf en la literatura general, su pérdida de características propias- es decir hablar de personas en vez de cachivaches pseudos-científicos – que es algo así como
el adolescente que se niega dejar de usar esas zapatillas apestosas que tanto le gustan.
En realidad el descenso de popularidad que tanto preocupan a este tipo de aficionados es consecuencia directa de la decisión de editores anglosajones de publicar principalmente material que se ciña a sus gustos. Supuestamente es una literatura “científica”. En realidad nos encontramos con páginas y paginas de tecno-jerga al más puro estilo del Nuevo Star Trek. Ya saben, discusiones interminables sobre cristales de Dilitio y cosas semejantes. Discusiones que por supuesto no aparecían en la serie original más preocupada por cuestiones de otro tipo. En realidad, tampoco los grandes del genero Bradbury,Heinlein, Asimov o Clarke recurrían a este tipo de cháchara. Cuando introducían un hecho científico, el mismo estaba explicado con claridad y brevedad y estaba en función de la trama. Ni una sola vez nos encontramos con los rollos insufribles a los que nos someten gente como Greg Bear. Así que cuando este tipo de aficionado se pregunta porque la cf no es más popular, tiene la respuesta migrándoles en el espejo.
POSDATA:
Compruebo en la edición en papel que se trata de una edición especial de Babelia, dedicada a la ciencia ficción.
Hay un articulo de divulgación científica de José Manuel Sánchez Ron, que literalmente no va a ninguna parte. Se limita a mencionar cosas que puede que sean nuevas para quien no tenga el menor conocimiento del género.
Por último me encuentro con un artículo de Ricard Ruiz Garzón. Que es más equilibrado y no pretenden actuar cual nuevo Procusto pero más que artículo es una mesa redonda en la que participan varios amigos.
La extrema brevedad hace que sea como las direcciones de salida de las carreteras en torno a Madrid, que sirven de algo si ya conocías el camino.
6 respuestas hasta el momento ↓
Javier Esteban // Julio 19, 2008 a 3:51 pm
Más que echarle la culpa a la presunta falta de rigor del periodista (que es una letanía que a los del ramo nos aburre y cabrea a partes iguales) habría que tener claro que el artículos se escribe desde las ideas de Miquel Barceló. Siendo El País podrían haber tirado de otros expertos que tienen bastante más a mano, aunque no sé… Tampoco he leído el especial.
Pero a fin de cuentas, el principal error que comete Antón, que es el mismo que mucha de la peña que habla de esto, ya sea en periódicos o en foros, es pensar que la ciencia ficción es “Una, Grande y Libre” y no darse cuenta de que lo que escriben Ballard, Priest, Amis o Faber no entra ni con calzador en la categoría de lo que escriben asimilados como Dick, Brown o Le Guin, por lo que se les rechaza como forasteros o, pero, “mainstream”. Es una de las mayores taras del género, que nadie se considera “lector”, sino “aficionado”, una palabra con connotaciones más beligerantes y cegatas a la hora de comprender la literatura.
Por lo demás, si esa es la muerte de la ciencia ficción, pos fale, pero no es una novedad. Para mí que la editorial que ha publicado las novelas “con” ciencia ficción más interesantes de un tiempo a esta parte es Anagrama, ahora en ardua competencia con Mondadori. Pero hay muchas más. E incluso que sacan libros que más que “con” son “de”, pero eso es otra historia… Mientras “histórias” como Alamut o Gigamesh se desentienden cada día más del género. Es un movimiento que da que pensar.
Un saludo y perdón por la parrafada.
arturovillarrubia // Julio 19, 2008 a 5:17 pm
Hola Javier,
Nada qe perdonar por supuesto.
Me ha gustado mucho la distición que haces entre “lector” y “aficionado”.
El error de Antón es que para buscar lecturas de ciencia ficción valiosas prefiere ponerse a hablar de chorraditas eso si de dentro, que mirar las cosas valiosas que vienen de fuera. Lo que es más parece creer que nadie que no sea de dentro ha leido a los autores y tampoco e eso. Ivan Zaldua ha sacado una antologia con varios homenajes a Frederick Brown y Merino referencia al Frederick Pohl de “Las corrientes del espacio”.
Lo que pasa es que la literatura y los libros son muy amplios y tienen tantas lecturas com lectores.
Tienes razón tambien en lo presupuestos ideologicos
.De todos modos, me parece absolutamente inadmisible que alguien escriba un articulo sobre el estado de la cf. Haga un repaso a los autores fallecidos recientemente y omita a Disch. Eso es cristiano se llaman no tener ni idea de lo que se esta hablando. Es posible que el articulo estuviese entregado antes pero desde luego no estaba maquetado antes del cuatro de julio.
Un saludo,
Jesús // Julio 20, 2008 a 6:32 am
Estimado Arturo. Acabo de leer por curiosidad el suplemento de Babelia al que te refieres en la edición digital. Aparte de plomizo está plagado de lugares comunes. Y por supuesto, como siempre, se omite a mi favorito. Tampoco murió hace mucho pero por lo que se ve ya lo tienen enterrado con siete candados. Stanislaw Lem, un verdadero maestro del género.
arturovillarrubia // Julio 20, 2008 a 10:55 am
Tienes razon, falta Lem.
manu // Julio 21, 2008 a 8:17 am
Hay muertos que gozan de una salud de hierro.
Una galaxia que se apaga (y un cuerno) // Julio 23, 2008 a 6:32 pm
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