Después de escribir ayer mi nota sobre las descargas me puse a leer el Fotogramas y me he encontrado con dos textos que me han abierto los ojos.
El primero es de quien fue mi jefe indirecto durante unos meses, Martin Varsavsky, fundador entre otras cosas de Jazztel, quien, como hombre de empresa que es aboga por convertir el problema en ocasión. Defiende lógicamente Spotify y Netflix. Varsavsky diagnostica que el fracaso de las páginas de descargas con licencia se debe a dos factores: unas interfaces de usuario poco amigables y un algoritmo de recomendaciones pobre.
Lo de la interfaz de usuario no requiere explicación pero el algoritmo de recomendaciones es un autentico cambio de paradigma. Ups…Se me olvidaba que últimamente no se debe utilizar españoles castellanas si quieres ser cool, un gamechanger.
Un algoritmo de recomendaciones es una rutina informática que en base a lo que te gusta te recomienda otras cosas que pueden gustarte. Lo tiene Amazon y funciona, lo tiene Spotify y al parecer Netflix también lo tiene.
Lo importante es que al parecer funciona.
Y es absolutamente incontrolable. De la misma manera que nadie sabe cómo y porque saltan los videos en Youtube.
Creo que esta es una de las dos razones por las que van a luchar hasta el final contra las descargas, con o sin licencia.
El modelo de los medios se basa en una promoción masiva de unos pocos títulos destinados al gran consumo que dejan amplios márgenes de beneficios. Cualquier aficionado al cine que los costos de promoción constituyen una parte cada vez más elevada de su presupuesto, que las discográficas pretenden obligar a pagar a los grupos para promocionar los cds. Con sus ingresos de conciertos o que los editores de libros están obligados a tiradas masivas para acceder a una distribución que haga el libro visible (Mientras tanto se mueren los cinestudios, librerías de barrio y tiendas de discos especializada mientras el Estado contempla impasible).
Es decir que la promoción es una de las dos palancas.
La otra es la crítica. Los enteraos. Y digo los enteraos porque de un tiempo a esta parte el descenso de la credibilidad de los suplementos culturales es vertiginoso. Cuando no se trata de notas de prensa maquilladas, nos encontramos con perlas de arbitrariedad y falta de rigor de los colaboradores. Pondré un par de ejemplos. Hace poco leí un texto que supuestamente se ocupaba de la edición de un libro ilustrado de “The Raven” de Lou Reed. Este es el último disco con cancones de Reed y un disco bastante extraordinario. Steve Buscemi lee “El corazón delator” (Ya saben la frase “Puede que nervioso, muy nervioso, pero no loco” Si saben quién es Buscemi o Poe no hay que explicar nada.) Dafoe recita “El cuervo”, hay una colaboración sin precedentes con uno de los grandes del jazz Ornette Coleman… Vamos que hay para hablar.
Y además ilustrado por Lorenzo Mattoti. Desde “Fuegos” uno de los grandes del comic por no decir la ilustración a secas. Uno de esos artistas que redefinen el medio en que trabajan.
Pues bien, el plumilla, ante la lógica irritación creciente de Reed, no quiso más que hablar de The Velvet Underground y en una página * no dedico una sola palabra al trabajo de Mattoti*
Otro ejemplo, un plumilla en Cinemania que pone de chupa domine la excelente serie inglesa de terror “Being Human” porque qué es eso de mezclar horror y humor. (El plumilla recuerdo usaba la palabra dramedy sin saber que hay una cosa en castellano que se llama tragicomedia). La mezcla de humor y horror es por cierto la tradición del cuento de fantasmas anglosajón desde M.R. James, así que alguien publica algo sin tener ni idea y no hay problema…
Excepto que si lo hay.
Como cantaban Pet Shop Boys: ¿No pretenderás que te tomemos en serio?
Y no lo hacemos.
La única recomendación que la mayoría de nosotros considera fiable es el boca a oreja. Y estos algoritmos son la encarnación definitiva de este modo de recomendación.
Si se instalan la crítica convencional de los suplementos es historia. Yo solo hago caso de las critica que proceden de dos Webs: Pop Matters y All music. Ambas están mucho mejor escritas que sus equivalentes en medios y en All music se presentan diciendo “Tú los sabes todo sobre la música que te gusta, nosotros también”. No es una bravuconada.
Pero para la mayoría, las recomendaciones de un algoritmo que funcionan pueden ser más que suficientes.
Un modelo de consumo ajeno a la publicidad y sin una crítica que manipule el gusto (Como escribió Diego Manrique en “El País” hace unos años “la gente no se deja aconsejar”. Por Manrique, no. Desde luego) es una pesadilla inasumible. Desde el punto de vista empresarial nada garantiza que las inversiones promocionales sean rentables.
Lo que no implica que el modelo de negocio no sea rentable. También en Fotogramas Ignacio Escolar apunta que hay medio millón de usuarios Premium de Spotify en España. Eso da 36000000 de ingresos brutos sin contar publicidad.
Al parecer también según Escolar, las distribuidoras se niegan a un modelo como Neflix en España porque eso implicaría un recorte de beneficios.
Esto si realmente lo dicen las empresas implica dos cosas. Por un lado, un setenta por cierto de la facturación de Netflix según The economist no se compone de novedades. Esto me parece una prueba de la fracturación del gusto que comentaba como origen de los algoritmos de recomendación. Y es que para una generación de adolescentes sensibles que tengan ahora veinte años El tercer hombre, El séptimo sello y Solo ante el Peligro, son novedades. Me parece lógico que las prefiera a Avatar, por decir algo. Pero esto implica una falta de rentabilidad en la inversión.
Por otro, se están aferrando al margen de beneficios que representa un soporte obsoleto como es el cd o el dvd cuando el público demanda algo diferente. ¿No estábamos en la economía de mercado? ¿No tiene el cliente siempre la razón? Parece que no.
Como ha dicho otro tipo algo más conocido por su música que Teddy Bautista, que también abandonado los canales tradicionales, Paul Mc Cartney “las discográficas “Son como dinosaurios esperando el meteorito”