El abogado está preparando un caso en su despacho cuando de repente, en medio de humo y azufre, aparece Mefistofeles.
- Vego a hacerte una proposicion.
Te convertiré en el abogado más famoso de todos los tiempos.
Amasarás una inmensa fortuna. Las mujeres más bellas caeran a tus pies. Redactaras leyes que será recordadas durante siglos como una cima de derecho.
- ¿Y a cambio?- Contesta el abogado.
- Poca cosa. Tu alma inmortal se retorcerá entre tormentos para toda la eternidad.
El abogado se queda mirando a Mefistofeles con el ceño fruncido. Y al cabo de un rato pregunta
-¿Donde está el truco?
El abogado defensor está haciendo sus alegaciones finales ante el jurado.
- Y para demostrar la inocencia de mi cliente voy a aportar la prueba definitiva. Cuando cuente tres la persona a quien supuestamente ha asesinado entrará por la puerta de esta sala.
El jurado se pone a mirar por la puerta mientras el abogado cuenta hasta tres. Nadie entra por la puerta y el abogado continua…
- No, no ha entrado. Pero todos ustedes han mirado por la puerta lo que significa que tienen una duda razonable. Y teniendo una duda razonable no pueden condenar a mi representado.
El jurado se retira para deliberar y regresa inmediatamente con un veredicto de culpabilidad.
A la salida el abogado defensor se pone a hablar con el presidente del jurado.
- No entiendo como pudieron alcanzar un veredicto de culpabilidad. Todos miraron a la puerta.
Y el presidente del jurado contesta.
- Si pero yo mire por el rabillo del ojo a su defendido.
Y él no miraba a la puerta.
Todavía en el mundo clásico, hay veces en que un argumento aparentemente vencedor se te puede volver en contra. (más…)
Ya lo dice Shark, nunca hay que subir a tu cliente al estrado si vas ganando. Pero si representas a la mujer más bella de tu tiempo y está envuelta en un asunto en el que se mezclan prostitución, religión y política, puede ser la única alternativa posible. (más…)