Hoy no me pienso ahorcar

Noviembre 21, 2007

El vació lógico de la experimentación con animales.

Archivado en: DERECHOS ANIMALES, LIBROS — arturovillarrubia @ 6:35 pm
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¿Recuerdan el momento en las películas de policías en las que, después de que los protagonistas hacen algo que es al mismo tiempo brillante e increíblemente estupido, el capitán no sabe bien si ascenderles o despedirles? Pues leyendo a John Gray uno se siente muchas veces así.

Gray es uno de los pocos pensadores contemporáneos que se ha ganado a pulso la etiqueta de heterodoxo.  O dicho más claramente: no importa tu ideologia Gray te cabreará tarde o temprano. Supuestamente es un conservador  pero dijo hace diez años, y con más solidez, todo lo que ahora supuestamente descubre Naomi Wolf sobre la sobre globalización.

Y en su .libro “Heresies” ha diagnosticado para mí con gran certeza,  el absurdo moral que subyace a la experimentación con animales:

            “si los simios no fuesen muy similares a nosotros muchos de los experimentos a los que se les somete serian imposibles o inútiles… Sin embargo son esas similitudes las que hacen que estos experimentos sean éticamente inadmisibles…. ¿Puede haber alguna defensa ética para justificar dar un tratamiento que consideraríamos insoportable a criaturas tan similares a nosotros?… Jeremy Bentham acertó plenamente cuando dijo que refiriendo a los animales la pregunta clave no es si hablan si no si sufren”

Noviembre 20, 2007

Un yanqui en la corte del rey Arturo revisado.

 

Existe un cierto tipo de literatura infantil que no creo que ningún adulto pueda leer sin estremecerse. Los espantosos sufrimientos de los protagonistas de los cuentos de Andersen o de los Hermanos Grimm. La visita de Alicia al País de las maravillas que visto con ojos de adulto bien podría llamarse de las pesadillas. La visión desoladora  de la naturaleza humana que nos queda después de leer los Viajes de Gulliver. O la masacre final con que culmina el viaje por el tiempo del yanqui que viaja a la corte del rey Arturo.

Los detalles del libro se habían desdibujado por el paso del tiempo. Recordaba que el protagonista se despierta en la corte del rey Arturo. Gracias a sus conocimientos modernos se  convierte en la mano derecha del rey. Intenta modernizar el país pero la cosa acaba mal. Termina enfrentándose con un pequeño grupo de fieles  a los caballeros del rey Arturo. Como están armados con ametralladoras modernas, alambre de espina, campos minados y dinamita matan a once mil caballeros. Al final, Merlín deja fuera de combate al yanqui que dormirá trece siglos y despertará para contar su historia a Mark Twain.

Recordaba el libro como una historia de aventuras cuyo telón de fondo es el enfrentamiento entre el oscurantismo y el progreso. Normalmente se piensa que Twain descargó en el protagonista la frustración que sufrió en sus diversas aventuras empresariales- especialmente un nuevo modelo de imprenta- que le condujeron a la ruina.

Sin embargo la lectura sobre un incidente histórico, la batalla de Omdurman, me ha hecho volver a leer el libro y encontrarme con una lectura totalmente diferente.

En 1898, once mil soldados sudaneses murieron bajo las balas del ejercito britanico  con solo cuarenta y nueve bajas inglesas.

En la reciente guerra de Irak se ha hablado mucho de la avanzada tecnología del ejercito de Estados Unidos frente a la cual la Guardia Republicana no tenía ninguna oportunidad autentica de victoria. Se ha dicho que esto era un cosa nueva cuando en realidad la asimetría – el hecho de uno de los bandos disponía de una tecnología más avanzada-  es una constante en todo el proceso de expansión colonial desde sus inicios. Era igualmente invencible alguien armado con armaduras y mosquetes frente a un contrincante que solo dispone de armas de pedernal. Cuando esa ventaja desaparece – como sucedió en Little Big Horn –la supuesta superioridad del europeo por algún extraño motivo no se hace valer.

Así que he vuelto a leer el libro para ver hasta que punto puede entenderse como un análisis del proceso colonial. Al fin y al cabo, para las victimas del proceso los colonizadores procedian del futuro.

Lo primero que llama la atención es que Twain empezó a trabajar en el libro en el año de la Conferencia de Berlín Este  donde las potencias coloniales decidieron repartirse África.

Esto permite leer el libro con otros ojos y de inmediato empiezas a encontrarte sorpresas.

El protagonista Hank Morgan es capataz de una fábrica de municiones. Twain le sitúa en Connecticut donde estaba la principal fábrica de armas de  Colt. El tono humorístico de Twain y su habilidad como narrador nos hacen aceptar a Morgan. Pero Morgan es el tipo de patrón que normalmente resuelve las discusiones con sus empleados a puñetazos. (De hecho es una de esas peleas las que le envían de vuelta al pasado) E incluso en los tiempos de Twain aquello no era exactamente el ideal de persona razonable. En  realidad  el propio Morgan se autocalificara como déspota. Benévolo pero déspota al fin y al cabo. Lo que es más con una expresión que recuerda a Pizarro dice que en Siglo XIX era un don nadie pero su viaje le ha convertido en alguien importante.

Y por más que Morgan no hace más que hablar de democracia y de su preocupación por los más desfavorecidos no hace absolutamente nada al respecto. No tiene el menor escrúpulo en introducir los mayores cambios con el único y exclusivo fin de amasar riqueza. Pasan los años y las reformas sociales que supuestamente tanto le preocupan no se realizan.

Morgan crea una pequeña elite que le es fiel a título personal y cuando llega el momento de implantar una republica, ni para ellos, ni supuesto para él mismo, se le plantea la menor duda  de que Morgan tiene que ser el Presidente.

Mientras tanto, las masas de Inglaterra se alzan contra él porque  por más que ha introducido una tecnología contemporánea no ha conseguido, en realidad ni siquiera ha intentado, transmitir los valores que supuestamente defiende.

 

Que es más o menos como se desarrolló el proceso colonial que empezaba cuando Twain comenzó a escribir el libro.

Es conocida la antipatía de Twain contra la globalización. Hay cosas graciosas en el mundo, entre ellas la pretensión de los occidentales de ser menos salvajes que los otros salvajes. Su feroz y justificada critica de los misioneros cristianos en “A la persona sentada en las tinieblas” y sobre todo su brutal denuncia de la salvaje represión en Congo en “El soliloquio del Rey Leopoldo”. Que es entre otras cosas una obra pionera como fotoreportaje de denuncia con esa pagina final que nos muestra las fotografias de las vicitmas del castigo usual por rebelarse: la amputacion de una mano. Y destacar tambien la pretension recogida en el libro de que el rey Lopoldo deberia responder por sus crimenes ante una Corte Internacional.

 Pero su simpatía por los más desfavorecidos viene de mucho más antiguo. Ya al principio de su carrera denuncia las injusticias que sufren los inmigrantes Chinos.

Creo que con toda justicia se puede considerar “Un yanqui en la Corte del Rey Arturo” como una predicción del fracaso del proceso colonizador y una advertencia que no fue escuchada.

Normalmente dentro de la literatura de ciencia ficción se suele considerar sus herederos todo el subgénero de las novelas en el que el protagonista viaja al pasado e intenta introducir una tecnología más avanzada. En realidad esto no preocupa lo más mínimo a Twain  que pasa por alto todo el proceso y creo que con igual justicia se podría considerar entre su descendencia el cuento “Mozart con gafas de espejo”, de Bruce Sterling y Lewis Shiner que nos ofrece una visión de pesadilla del saqueo del pasado.Sirva en cualquier caso lo anterior para apuntar que el libro demuestra una calidad que normalmente se asocia a los clásicos como es permitir nuevas lecturas conforme el lector va madurando. 

Tambien sobre Mark Twain en este blog:

Mark Twain contra la religión

Noviembre 2, 2007

A HITLER LE HABRIA GUSTADO LA WEB 3.O

Archivado en: informatica, politica — arturovillarrubia @ 12:33 am
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Quien dice Hitler dice cualquier otro tirano. Desde luego al gobierno chino ante el cual ha cedido Google para su vergüenza, le gustaría disponer de está tecnología.

En la columna de hoy de El País de Francisco Pisan se citan favorablemente unas declaraciones de  Tim O´Reilly que citó a continuación:

            “Systems Research & Development, una empresa de las Vegas comprada por IBM, inventó un programa que permitía detectar cuando por ejemplo, un jugador en una mesa de casino había tenido contactos años con el empleado encargado de distribuir las cartas (sic) Ahora tiene un contrato con el Departamento de Seguridad.”La dimensión política puede espantar pero la tecnología resulta verdaderamente cool” dice O´Reilly

            Uno se imagina a O´Reilly en la Alemania de Weimar diciendo que la dimensión politica de esos chicos de las SS puede espantar pero sus gabardinas de cuero negro resultan verdaderamente cool.

            ¿Hablamos del Departmento de Seguridad que tiene presos retenidos en Guantánamo?

            Para terminar de arreglarlo nos habla de una red de sensores capaces de controlar a los ciudadanos en todo momento y lugar ¡para impedir que estafemos a las compañías de seguros! Uno no sabe que pensar de O´Reilly, si de verdad es tan candido como para pensar que ese sería el único uso que se daría  está tecnología de existir o si  piensa que en base a un concepto tan deznable como lo cool podemos perdonar  la colaboración en un proyecto tan repulsivo.

Octubre 28, 2007

LA DOCTRINA DEL SHOCK DE NAOMI KLEIN

Archivado en: actualidad, politica — arturovillarrubia @ 8:39 pm
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Parafraseando a Madame Roland, Naomi Klein  explora en estas quinientas páginas los crímenes que se cometen en nombre de libertad de mercado. Más en concreto analiza los vínculos entre los que se llamaba en neoliberalismo de la escuela de Chicago, la herencia intelectual de Milton Friedman, y un largo serie de desastres que empieza con el Chile de Pinochet y culmina – aunque es dudoso que termine- en el actual desastre en Irak.

            Como pliego de cargos es demoledor. Más allá de simplificaciones ocasionales  nos convence la idea central del libro, que la verdadera función de este tipo de políticas económicas es el enriquecimiento de grupos oligárquicos que florecen gracias a las mismas,  siendo el ejemplo más espectacular la irresistible ascensión de Halliburton. No son errores las cosas que pasan ahí son las que se supone que tienen que pasar.

            El problema que tiene el libro es que aunque se trata de un excelente reportaje periodístico no en un ensayo. Lo que es más, conforme lo vas leyendo te das cuenta de que la estructura es familiar- la búsqueda de patrones que se van repitiendo, los saltos en el tiempo- y es que la deuda de Naomi Klein con la obra maestra de Eduardo Galeano  “La venas abiertas de América Latina” es enorme. Deuda que en lo que no se puede calificar sino como imperialismo cultural, se omite en todo momento. Diciéndolo de forma elegante es sorprendente que Naomi Klein cite epigramas de otros libros de Galeano para iniciar sus capítulos, tome la metáfora del electroshock de Galeano y despache “La venas abiertas” en el ultimo capitulo del libro diciendo que es una descripción lírica del saqueo de América, cuando es el modelo que ha estado siguiendo hasta entonces. El libro de Galeano es lírico porque Galeano pertenece a ese tipo de hombre renacentista que produce América Latina que es capaz de moverse con igual soltura en el poema, la ficción y el ensayo; es tambien un reportaje de sus viajes comparable a Bruce Chatwick y está cargado de cifras.

            El problema es que para quien este familiarizado con el libro de Galeano la idea del libro de Klein, que el capitalismo depredador empieza en el Chile de Pinochet, es sencillamente ridícula. Estas cosas vienen de muy antiguo y hay gente haciendo buenos negocios con la miseria ajena desde siempre y desde luego desde que nace el moderno capitalismo.

            Por otra parte no es tampoco ninguna novedad intelectual hablar del enfrentamiento entre capitalismo y democracia. Ya en 1921 Gilbert Keith Chesterton dijo que:

“La modernidad no es democracia. La maquinaria industrial no es democracia. Dejar todo en manos del comercio y el mercado no es democracia. El capitalismo no es democracia. Esta más bien en contra de la democracia por su sustancia y sus tendencias. “

            Así que si lo que desean es conocer lean el libro de Naomi Klein pero si lo que buscan es entender lean antes la obra maestra de Eduardo Galeano.

 

sobre globalizacion:

Un yanqui en la corte del rey Arturo revisado.

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