Ese arma de doble filo: la belleza
Personalmente no me gusta escuchar conversaciones ajenas pero a veces es difícil de evitar. En realidad a veces no puedes evitarlo. No se en el resto de España pero en Madrid se han puesto de moda dos costumbres groseras: una es hablar a gritos por el móvil aunque estés en un vagón de tren lleno de gente que no tiene porque aguantar tus gritos - y quien lo hace jamás está hablando de nada importante ni urgente- y otra es que los adolescentes- y algunos no tan adolescentes- se reparten en asientos separados a distintas alturas del vagón y se ponen a hablar también en voz alta. Y no. Tampoco es que tengan conversaciones especialmente interesantes.
Así que el otro día no pude evitar escuchar como dos chicas adolescentes comentaban las faenas que les había hecho una tercera que , según lo que contaban, era un elemento de cuidado. No devolvía el dinero ni la ropa que la prestaban, no devolvía las llamadas, gorroneaba saldo de móviles ajenos por no hablar de tabaco, acudía tarde a las citas, repetía en publico las cosas que le habían dicho confidencialmente y coqueteaba descaradamente con los chicos que les gustaban a las demás únicamente para que no se fijasen en otras que no fuese ella.
Uno se preguntaba porque demonios eran amigas de semejante joyita cuando el tema se cerró con un contundente.
- Pero es guapa la tía.
- Hay que joderse.
Desde que tengo uso de razón he visto como hombres cegados por la belleza femenina aceptan comportamientos que jamás aceptarían en otro hombre. ¿ Pero porqué tendrían que aceptarlo otras mujeres?
Creo que es un signo de los tiempos.
Volvamos un poco atrás en el tiempo y nos encontramos con la película “Grease” donde en la canción “Beauty School drop out” se dice en términos muy claros a uno de los personajes femeninos que no puede esperar conseguir nada en la vida solo por ser guapa… a no ser que se haga puta. Hoy en día se haría modelo de pasarela.
Que algo tan pasivo se haya convertido en en un modelo para miles de adolescentes resulta cuanto menos preocupante. No quieren ser Madame Curie, ni Juana de Arco, ni Amelia Earhart, ni Ana Maria Matute, ni Doris Lessing, ni Esperanza Aguirre o Maria Teresa Fernandez de la Vega, ni Anne Leibowitz, ni la Madre Teresa de Calcuta,ni Agatha Christie… de toda la amplia gama de experiencias a las que puede aspirar una mujer lo que desean es pasear con ropa demasiado apretada ante muchos desconocidos por muchísimo dinero.
Lo que es más, el ideal de belleza femenino que promueve el mundo de la moda es en si mismo un símbolo de status perverso: esas mujeres con esos palillos por brazos no pueden hacer prácticamente nada por si mismas. Eso quiere decir que tienen a quienes lo hagan por ellas. Al igual que las damas de principios del siglo XX se ponían parasoles porque eran las vulgares mujeres de clase trabajadora las que estaban al sol, las modernas burguesas cultivan la delgadez porque hay otras personas que les cargan los paquetes y les abren las puertas. Y si se están destrozando la salud , como hacían sus abuelas bebiendo vinagre, lo mejor es que corramos un tupido velo y no discutamos a fondo el asunto. En realidad el modelo de este tipo de mujer Audrey Herpburn tenia el físico que tenia a causa de una enfermedad infantil.
Dice el psicologo Steve Pinker, criticando al feminismo, que las adolescentes realmente buscan este aspecto por el prestigio social y “para captar la atención de hombres poderosos”(sic), sin darse cuenta de lo denigratorio para la inteligencia y caractér femenimo que resulta el comentario. Implica entender que las mujeres no tienen la capacidad de alcanzar posiciones de poder por si mismas. Y por supuesto se buscan justificaciones de corte pseudo-biologico para ese punto de vista. En el mundo real se discute la candidatura de Hillary Clinto a la presidencia de su país por ser mujer y no porque sea la persona menos adecuada para el puesto.
( Por cierto que Pinker tambien sale en defensa de la publicidad para decir que las mujeres aceptan conscientemente los estereotipos de belleza que les venden.¿ Pensará tambien que los hombres compran coches que no necesitan a sabiendas? Quedo a la espera de un estudio sobre la adicción masculina a la velocidad.)
Normalmente se dice que las razones por las que las mujeres jóvenes resultan atractivas es porque transmiten la señal biológica de que, no haber dado a luz lo que les permitía tener hijos fuertes y sanos. Pero el cuerpo al que aspiran este tipo de mujeres es el de una mujer que, como mucho, acaba de entrar el la pubertad. Nos horrorizamos ante la pederastia y al mismo tiempo se exige a las mujeres que deseen continuar siendo atractivas mantener el cuerpo de los dieciséis años.
Se genera así una industria multimillonaria para explotar las inseguridades de los y las adolescentes. Con un salario mínimo de seiscientos euros se considera normal que unos vaqueros cuesten cien. En los anuncios vemos a mujeres de una belleza espectacular preocupadas por una espinilla. El mensaje esta claro: nunca es suficiente.
La industria de la belleza es la industria de la paranoia y la falta de autoestima.
El problema es que no puedes tener dieciséis años para siempre. Y si no que se lo pregunten a Dorian Gray.
La piedra de Sisifo es una minucia en comparación.
Otro problema es que ningún hombre adulto en su sano juicio querría pasar su vida junto a una mujer que no pasase de una edad mental de dieciséis años y no descubriese que hay cosas más importante en la vida que tener una talla treinta y ocho de vaqueros.
Y que de todos modos tener una talla treinta y ocho no justifica ser una persona grosera y mal educada que trata a sus amigas como un trapo.
